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Coordinada por Rodolfo Módena. Expositores: Jacob Boransky , Dante Rubio, José Sbatella (cargo) y Claudio Comari. Módena abrió la comisión enmarcando este lanzamiento en la oportunidad histórica que se da por la situación, tanto argentina como latinoamericana, llamando a pensar las reivindicaciones sectoriales teniendo en cuenta el marco general.
Boransky hizo hincapié en la producción y quienes producen: los trabajadores. También se refirió a la llamada “acumulación originaria” del capital, la tasa de ganancia y la composición orgánica del capital y otros rudimentos de la economía política. Marcó características de la mal llamada –según él- burguesía nacional, advirtiendo que jamás se interesó por el interés nacional, por lo tanto es “local”. Culminó valorando muy positivamente a Kirchner por cómo ataca a los formadores de precios, explicando que todo depende de la fuerza que pueda tener el pueblo para imponerse sobre estos sectores.
Dante Rubio destacó que la lucha por la distribución del ingreso es, en el fondo, una lucha política. También recordó la involución de la participación de los trabajadores en el PBI en los últimos años. Los ingresos de los trabajadores no son únicamente los salarios, sino también el mayor presupuesto en la educación, en la salud, etc.
Sbatella comenzó agradeciendo la invitación al encuentro y valorando que una vez más el pueblo argentino tiene una posibilidad cierta, aunque llena de dificultades, de marchar por un proyecto patriótico. A continuación y hablando desde su experiencia personal, afirmó que “el Estado está armado para que todo siga igual y quien entra para cambiar las cosas se encuentra con dificultades jurídicas, administrativas y con trabas en los mandos medios”. (...) Se van realizando modificaciones porque este no es el instrumento apto para realizar los cambos necesarios, la oposición está dentro del Estado.” No omitió recalcar que “ la burguesía nacional vendió todo, los abastecedores de los principales rubros de la economía son en un 80% extranjeros. No estamos en el ´45 ni el ´73: no hay burguesía nacional.”
Finalizó llamando a “apoyar a los funcionarios del campo popular que están dando esta batalla, a la trabajar políticamente con los trabajadores del estado” e insistió en que “el gran déficit es un gran movimiento orgánico de este nuevo proyecto nacional”.
El último panelista fue Comari, quien planteó que con K comenzó a revertirse el proceso iniciado en el ´76. Explicó, valiéndose de indicadores económicos, la evolución paulatina de los trabajadores en cuanto a sus ingresos, aclarando que los ingresos no son únicamente los salarios. El gobierno, si bien estimuló y desató la puja salarial y los aumentos de las jubilaciones entendiéndolas como medidas directas-, también tomo medidas indirectas como subsidios al transporte y al combustible (sabiendo que influye en todo) para que no aumenten los precios. Esto se da en un marco de crecimiento y reindustrialización. Además se hace necesaria una reforma tributaria, dijo, sabiendo que ha habido también una evolución en este sentido, tomando como ejemplo las retenciones a las exportaciones; para dónde va la recaudación es un tema tan importante como quién la paga, también aquí se notan cambios. En cuanto a la gran concentración de la riqueza, concluyó que si bien tenemos intereses con muchos sectores en cuanto al tipo de cambio y a la confrontación con la política económica del imperialismo yanqui, es fundamental que se vaya construyendo una nueva burguesía nacional que integre el sujeto económico necesario para este proyecto nacional, debido a que salvo algunos sectores industriales, el resto en general se comporta como la oligarquía vacuna.
La preguntas a los panelistas y algunas precisiones de éstos en general sobre los temas abordados fueron cargando el clima de participación del acto que vendría.
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